Increíble lo que hace la "vida moderna" -y tanto ver Extreme Makeover-: ayer ví un anuncio que decía algo así como "deshazte de la grasa, no importa qué comas". Lo sorprendente fue que no me sorprendió. Y pensar que, hace 50 años, no había ni liposucción, ni medicinas mágicas, ni torturitas eléctricas. Tampoco, es justo decirlo, había esta obsesión con estar delgado, probablemente porque la comida era menos insaludable.
Toda esta gente, ¿qué hacía? ¿rezaban porque su metabolismo fuera maravilloso? ¿hacían huelga de hambre para no dejar crecer la panza? ¿Empleaban su tiempo en algo más importante?
Lo que se me ocurre es que, en esos tiempos, la gente sabía que el cuerpo poco a poco va desechando todo, sea bueno o malo. Sí, existe la leyenda de que cuando un gramo de grasa entra a nuestro cuerpo, a veces sale solito -en varias presentaciones- y no hace falta entrar a cirugía ni tomar medicamentos. Quién sabe si sea leyenda urbana o realidad.
Y por fin llego a donde quería. Desde chico he tenido la superstición de que la mente tiene más control sobre el cuerpo de lo que creemos. Siempre nos dicen que si creemos en algo, se hará realidad. ¿Será entonces que si no creemos en algo, éste se descompone? Aplicándolo al tema de hoy, ¿si descalifico a mi cuerpo al grado de no confiar en él sino "apoyarlo" con cientos de muletas, en algún momento decidirá que ya no quiere trabajar? Qué miedo...