Hoy me toca despotricar. Principalmente porque ayer de plano perdĂ el control. Muchas veces me han platicado la historia de aquĂ©l al que mataron sĂłlo por un dĂa ganarle el lugar de estacionamiento a otro / aventarle el coche / etc. Y no tengo ganas de apuntarme como candidato para ese tipo de tragedia, mucho menos ahora que está en camino Mateo.
Pero ayer fue demasiado. En el estacionamiento de una tienda, en el que sĂłlo habĂa una caja -y no cajeros de prepago- para salir, habĂamos unos 50 autos esperando turno. Yo sabĂa que la espera iba a ser larga, incluso me puse a leer el periĂłdico. Sin embargo, la dificultad estribaba en que a la caja llegábamos autos en dos direcciones, y por lo tanto las reglas más básicas de la convivencia indicaban que pasáramos uno de una fila y uno de otra, el famoso "uno y uno".
Pero no. Los de la otra fila estaban convencidos de que Ă©ramos unos intrusos y no dejaban pasar. Uno, dos, tres pasaron abusivamente. ExplotĂ©. EmpecĂ© a gritarles desde el coche, voz en cuello. Cuando era mi turno de pasar, el de la otra fila me aventĂł el auto, y seguĂ gritándole, preguntando por quĂ© Ă©l pensaba que debĂa pasar, si no era su turno. Se intercambiaron palabras bastante fuertes. Mentadas de madre. Todo terminĂł bien, sin embargo, porque no hubo agresiones fĂsicas ni a los coches.
TodavĂa me durĂł una media hora el coraje.
Es bien fácil decir en estos casos: "por eso estamos como estamos". Creo que es exagerado. Me parece que es una consecuencia de la vida en una ciudad tan grande, y de estar encerrados en nuestras latitas de aluminio por demasiado tiempo. Sin embargo, todavĂa no alcanzo a entender quĂ© pasa por la cabeza de quien decide "agandallarle" el turno al otro. ÂżPensará "yo sĂ tengo prisa, no este idiota que me importa poco"? ÂżO estará convencido de que el que no transa no avanza? Soy un convencido de que estas reglas de convivencia están hechas precisamente para resolver casos difĂciles como este, sin que nos matemos unos a otros.
En fin. No lo vuelvo a hacer, espero. Me urge montar un punching bag en la azotea de la casa, para "calentar" (o más bien enfriar) antes de regresar a la tienda.
2 comentarios
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ÂżQuĂ© decir al respecto? Ciudad loca, paĂs... pobre paĂs.
La verdad es que no creo que esos sujetos piensen algo cuando hacen ese tipo de gandalleces. Imaigno que simplemente actĂşan el impulso de ser el primero, al no poder llenar esa necesidad de otra manera.
TĂş sigue "uno y uno" y deja que las vacas sigan sin pensar.
Claro, tienes razón, no están pensando cuando hacen esas cosas. Es un impulso.
Quizás es eso lo que me falta comprender para no perder el control de esa manera: supongo que están pensando, pero me equivoco.