Una lección de cómo no bloguear, de parte del mejor bloguer del mundo
Orsai es el blog del periodista argentino Hernán Casciari. Él, para quien no lo sepa, es el autor de Más respeto, que soy tu madre, premiado hace poco como el mejor blog del mundo, nada más y nada menos.
Hace unas semanas que sigo Orsai. Cada nuevo artÃculo me hace desternillar de risa y provoca, como efecto secundario, gruñidos de desaprobación de Andrea porque la despierto con mis carcajadas de boca tapada. Este post, una variación sobre El otro de Borges, y este otro, sobre abogados, doctores y putas, son una muestra del ingenio y talento de Casciari. Escribe bonito, ligero, sencillo, y para colmo de males, gracioso. Para matarlo.
Pero dos artÃculos me cortaron la risa: "36 horas disfrazado de bloguer", trabajo práctico y conclusión teórica. En el primero, se pone en los zapatos de un bloguer estándar, descuartizando, una a una, las prácticas de todos nosotros (<suspiro>): los que escriben un post con cuatro lÃneas, los que ponen links divertidos, los que se citan a sà mismos, los que escriben cualquier idiotez, o que ponen ligas a mujeres en pelotas, el último gadget o datos insulsos. En el segundo artÃculo, como si no hubiera sido suficiente con el otro, sigue la andanada: afirma que hay quien escribe su blog sin saber para qué lo hace (¿¡existe gente asÃ!?), y que un absurdo sobre el absurdo es la gente que se dedica a sacar estadÃsticas y números sobre los bloguers. Luego procede a desmenuzar todas las cosas que hizo mientras fue bloguer, para anunciar por fin que le pareció aburridÃsimo no tener nada que decir, en comparación con tener una buena idea cada más tiempo.
Argh. No pude evitar ponerme el saco. ¿Qué vicios tengo yo, de los ennumerados por Hernán? ¿Qué otros vicios? ¿Por qué escribo en mi blog? (dos razones principales y válidas: platicar de Mateo y mejorar mi estilo; pero han surgido motivos marginales superfluos, como contar las visitas, recibir muchos comentarios, y hablar de cualquier cosa que me venga a la mente. Vergonzoso.) El artÃculo habla de casos lÃmite, pero de todos modos me pude ver reflejado en más de un comentario sarcástico...
En fin. Creo que me ha llegado el mensaje. Lo he comprado. A ver si se vienen repercusiones en este blog.
Lo más humillante es que, durante las 36 horas que Casciari estuvo de bloguer, se triplicaron las visitas y tuvo 210 comentarios. Suspiro otra vez.
Su último post (o artÃculo, ya me intimidó), sobre los sueños, también es una maravilla. Marcador: seis "¡Pffffffff!" y dos gruñidos de Andrea.



Entreri dijo
¡desde luego ha destripado bien la blogocosa! creo que todos nos vemos, a nuestro pesar, un poco identificados con lo que dice casciari... :)
6 Diciembre 2005 | 09:23 AM