Yo tengo una teoría: la película La ley de Herodes tuvo mucho qué ver con la caída del Priísmo y la elección, por vez primera desde la Revolución, de un candidato de un partido no oficial. Creo esto porque así lo sentí en su momento. La película es buena, la actuación de Damián Alcázar es excelente, pero el mensaje es fenomenal. En ella queda claro que la estructura burocrática del PRI es la culpable de todos los males políticos del país. Recuerdo haber pensado "¡qué bárbaros, cómo se atrevieron!" Pero la pregunta principal era un "¡cómo los dejaron!".
Nunca había visto una película que atacara de tal forma al PRI. Supongo que se lo debemos a Zedillo y a su falta de carácter / estrategia genial.
Pero creo que la película fue algo más que un suceso para la sección de Espectáculos del noticiero: sembró la semilla de la duda, hizo creer a muchos que lo imposible era factible: bajar al PRI del poder. Al menos de la presidencia. A partir de la exhibición de la película, sentí que el paisaje político cambió.
Para esta elección, ese papel lo está jugando el programa El privilegio de mandar. En él se parodian los acontecimientos recientes (¡recientísimos!) de la política mexicana, burlándose y caricaturizando a los protagonistas (Andrés Manuel, Chente Fox, Madrazo, Felipillo) a diestra y siniestra.
Hasta aquí, todo bien, diría Renton. Sin embargo, los imitadores (Arath de la Torre, Angélica Vale, Freddy y Germán Ortega) son tan buenos que el programa es mucho más popular que los noticieros. Esto significa que buena parte de la gente se entera de las campañas vía el programa. También, que "cree" firmemente que el imitado tiene justo la personalidad que proyecte el imitador. El Madrazo que hace Arath es necio, tramposo, tiene voz de tonto, repite sin cesar "Hola amigo". Chente Fox es un grandote enternecedor, que sin embargo tiene que ser ayudado todo el tiempo por su vocero, porque se mete en problemas debido a su ingenuidad; el López Obrador de Germán Ortega es simpatiquísimo, dicharachero, es incluso bailador y no dudo que 50% de los votantes votarían por Germán si se postulara por algún nuevo partido...
Y hace dos semanas, tenía yo la idea de escribir este post, e iba a decir que esta vez quien estaba convenciendo a los mexicanos de la antes impensable posibilidad de tener un presidente de izquierda era este programa. Por un lado, estaba el López Obrador del mundo real, hábil estratega, conocedor profundo de los caminos de la popularidad a toda costa, y por otro lado, el López Obrador del programa, alegre, cantador, siempre ganando todas las pequeñas batallas. Incluso Abascal se quejó hace unas semanas de que el personaje era demasiado simpático; "¿No podrían bajarle?" agregó.
Y sí que le bajaron. Inmediatamente empecé a notar más serio, incluso regañón al "Gallito Feliz" del programa. Era notorio que no sólo estaba intentando imitar al AMLO silenciador de chachalacas, también estaba siguiendo alguna línea. Y esta semana pasada, además de estar mucho más enojón y en general aburrido, le dedicaron un tiempo inusitado. Está claro que Televisa está mucho más consciente que antes del poder de su programa. Y que a Televisa no le hace muy feliz que gane AMLO.
¿Tendrá que ver esto con los resultados de las últimas encuestas? ¡Quién sabe! Pero yo sí creo que la influencia de EPDM es mucho mayor de lo que una casa encuestadora querría admitir: una influencia casi subconsciente, una forma más sencilla de entender la política, incluso un arma para negociar acuerdos pre-presidenciales... no es que sea propenso a sacar teorías conspiratorias, pero me imagino perfectamente escenas misteriosas en los cúmulos del poder...
Veremos. Tampoco es que AMLO se esté ayudando mucho, con los bandazos que está dando, y las alianzas con corruptos legendarios, incluso asesinos de perredistas. Yo, que sigo sin decidir mi propio voto, estoy cada vez confundido y ando buscando una chispa de autenticidad en cualquiera de los cinco candidatos... Hasta ahora mi lista sigue vacía.