Otra vez me está ocurriendo: en medio del tráfico, en la oficina, caminando hacia la tiendita más cercana, acabando de despertar. Me vienen pensamientos, ideas que en el momento me parecen originales, opiniones que considero no-tontas, imágenes de cosas que ocurrieron hace mucho... y pienso "esto podría convertirse en un post en la Coctelera". Pero luego me acerco a mi computadora y se va la inspiración, o se olvida la urgencia. Atiendo otras cosas que parecerían más importantes. O me dejo reposar un momento, haciendo eso que ahora se llama procrastinación pero que mi mamá llamaba "perder el tiempo".
Como buen egocentrista, no podía permitirme retomar el blog con un post trivial, impersonal. El presente no lo es, ciertamente, pero por hoy venció el sentido práctico al miedo al ridículo. Así que ahí vamos, de nuevo.

Y despacio que voy de prisa, porque hay mucho que platicar...